PACE BENE

Y así, un día llama el Bienaventurado Francisco al hermano y le dice:
“Tráeme papel y tinta, porque quiero escribir unas palabras del Señor y
sus alabanzas que he meditado en mi corazón”. En cuanto los tuvo a
mano, escribió de su puño y letra las alabanzas de Dios y las palabras
que quiso y, por último, la bendición para el hermano, a quien dijo:
“Toma para ti este pliego y consérvalo cuidadosamente, hasta el día de
tu muerte”. Al instante desaparece del todo la tentación, se guarda el
pliego, que después ha hecho prodigios (2 Cel 49).
Que el Señor os Bendiga y os Guarde,
Os Muestre su Rostro y tenga Misericordia de Vosotros,
Vuelva a vosotros su Mirada y os conceda la Paz.
Que el Señor os Bendiga.





